Todo empezó a las 5:30 de la mañana cuando nos despertamos con muchas ganas y muchas ansias porqué había llegado el esperado día de partir a Madrid. Eran las 6:30 cuando llegamos a la estación Lleida-Pirineus y nos reunimos con los profesores y nos embarcamos a la aventura.
Una vez llegados a Atocha, olíamos el aire de Ciudad. Se respiraba inquietud y muchas prisas, nos fuimos al hostal para dejar las maletas ya que a las once teníamos la visita en el Congreso de los Diputados.
Palacio del Congreso de los Diputados
Una vez allí, la guía empezó la visita en el salón central. Primero, nos explicó el sentido de todas las pinturas y estatuas que había en esa sala, juntamente destacando la de nuestra comunidad autónoma, Cataluña y nuestra provincia, Lleida. Seguidamente, pasamos a otra sala que era la entrada principal, donde están situadas las puertas principales del edificio que, como dato curioso, solo se abren los días 3 y 4 de diciembre y también, en actos donde acude el rey de España, Felipe VI.
A continuación, entramos a uno de los cuatro despachos donde se hacen reuniones informales durante los plenos y los cuales disponen de dos altavoces por los que avisan a los diputados para que entren en el hemiciclo para las votaciones. Durante las votaciones, en el hemiciclo es imprescindible que estén todos los diputados y no salgan sin permiso. Acto seguido, acudimos a otro de los despachos como el anterior, donde hay uno de los dos primeros Relojes que llegaron a España. Este recibe un mantenimiento constante e imprescindible. Otro parecido a ese, se encuentra en la facultad de ciencias de la UB.
I finalmente, lo que todos estábamos esperando… ¡El hemiciclo!
Una vez llegados allí, la guía nos explicó el significado de las pinturas. También, nos dijo que en ese momento no se celebraban plenos porque no había gobierno, ya que había unas elecciones convocadas el pasado 26 de abril. Además, pudimos ver veintitrés de los treinta y cinco tiros del golpe de estado fallido de Antonio Tejero, que tuvo lugar el 23 de febrero de 1981. Allí, nos hicieron dos fotografías las cuales fueron publicadas en el instagram del instituto. (@insseros)
El Madrid de los Austrias
Sobre las dos del mediodía, nos desplazamos hasta la Plaza de Opera situada a poca distancia del hotel. Allí, nos reunimos con la guía que nos llevaría a visitar “El Madrid de los Austrias”. En la plaza, nos enseñó las diferentes murallas que envolvían la ciudad hace cientos de años y así, situándonos por nuestro alrededor. Pasando primero por el Palacio Real y su exorbitante plaza de Oriente, donde nos detuvimos unos diez minutos para apreciarlo y mientras, la guía nos iba informando sobre él y sus particularidades. Seguidamente, visitamos la zona donde había varias iglesias. Luego, apreciamos desde lo lejano, la Catedral de la Almudena. Una vez allí nos explicó que realmente, Madrid no debería tener Catedral y que se construyó a causa de una relación amorosa entre un príncipe y su prima enferma de tuberculosis. Continuamos recorriendo los suburbios del barrio hasta llegar al restaurante más antiguo del mundo, famosos por su cochinillo. A pocos metros, estaba el famoso mercado de San Miguel que rápidamente visitamos. Finalmente, llegamos a la Plaza Mayor y nos aconsejó de un lugar típico para tomarnos unos churros con chocolate. Asimismo, llegamos a la Puerta del Sol. Esta ruta nos sirvió mucho para ubicarnos por la zona del hostal i aprendimos mucho sobre la relación entre la estatua situada en la plaza del Palacio real, estatua de Carlos IV i la de su padre situada en la plaza mayor, Carlos III. Por esta razón, fue de mucho interés para nosotros, para descubrir su historia.


Museo del Prado
Aunque no estubimos mucho tiempo dentro del museo, pudimos observar algunas de las obras más importantes de Velázquez cómo las Mininas que nos dijeron que no fijáramos en las pinzeladas que hacía Velázquez, o como jugaba con los tonos claros para dar protagonismo y luz y los colores oscuros para lo menos importante,... También vimos algunas obras de Goya y particularmente unas que eran muy oscuras y poco definidas con unos personajes que Goya dibujaba con caras raras. A nosotros nos hizo pensar que las pintaba cuando estaba triste y lo reflectaba en estas obras.
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